Supongo que muchos habréis oído hablar de que cuando un móvil se moja, si lo metes en arroz rápido, se seca y no se rompe. Esto siempre me había sonado a cuento chino, pero desgraciadamente, me vi en la situación de que el arroz era la última esperanza para mi Nokia 6300.
La cosa es que se fue la luz, fui al baño alumbrando con la pantalla de mi celular, y gracias a mi gran habilidad con las manos, se me calló al váter. Tras sacarlo, intenté encenderlo, pero no conseguía nada, solo se le encendían las dos luces que tiene a los lados para avisar de que hay llamadas perdidas o mensajes nuevos; así que a oscuras, iluminado solo con la luz del portátil lo despiecé todo lo que pude. Los trozos en los que quedó fueron: la tapa de la batería, la carcasa trasera, la carcasa frontal, el teclado, la batería y la placa base (con pantalla incluida).
Una vez despiezado, enterré todas las piezas en un cuenco con arroz, y lo dejé así unas 12 horas. Al volverlo a montar (sin esperanza alguna) comprobé (quedando alucinado) que el método del arroz funciona. El móvil ahora mismo funciona bien, las únicas secuelas de su inmersión son que las luces de los lados se encienden con el teclado (y no como deberían hacerlo) y alguna mancha en la pantalla (píxeles que se ven raros si los miras con el móvil inclinado).
Así que ya sabéis, si el móvil se os ahoga (el mío echó burbujitas por el altavoz y todo), metedlo en arroz rápidamente que aún tiene posibilidades de sobrevivir.
Un saludo.

